Yo tambien lo vivi en otro piso que estuve. La tia chillaba que alucinaba, la primera noche que nos acababamos de mudar despertaron a mi niño, el pobre asustado llorando. Cuando me la cruzaba por el patio con cara de sompa y arrastrando los pies se me retorcian las tripas por no decirle cuatro cosas. Y de envidia nada. Se oia tanto que cuando cambiaba de maromo yo lo notaba segun el ruido del colchon y los gemidos