Lo que a mí me da que pensar es que eras consciente de lo que hacías y seguiste. Sabías que estaba mal, pero no le paraste los pies, sabías que le hacías daño pero seguiste bebiendo, no es que hubieras venido mucho y no recuerdes qué pasó. Creo que estás pasando un mal momento y necesitas ayuda de un profesional (que no es nada malo, sencillamente a veces se necesita). No tardes más en contárselo, piensa en cómo te sentirías si fuese del revés. Y, bueno, si en dos años ya teníais ese nivel de rutina igual la relación tampoco estaba tan bien. La vida es larga y si las relaciones no se cuidan tarde o temprano acaban muriendo. Ánimo chica, a lo hecho pecho y para arriba.