Aunque él tenga diez años más que tú y haya tenido más experiencias no significa que tenga la razón. Cada uno tenemos un deseo sexual distinto (y masturbarse una o dos veces al día es muy frecuente en mujeres y hombres), y no por ello hay que calificar a nadie de enfermo o «ninfómana» (que es una enfermedad mental de gente que es incapaz de llevar su vida diaria con normalidad por el sexo, aunque hoy se le suele llamar hipersexualidad).
Masturbarse no quita las ganas de sexo con otra persona ni hace enfermar a nadie. Lo de que te lloren los ojos no tiene importancia, hay gente a la que le lloran al bostezar por un reflejo. Y si él quiere controlar y opinar sobre el número de veces que te masturbas habla seriamente con él o plantéate dejarlo. Te está haciendo dudar de tu propia sexualidad.