Y dale con la sororidad. Al final la culpa siempre es nuestra.
Haz lo que te salga del papo, pero no intentes alargar mucho el rollo con tu ex porque empieza a oler a cuelgue.
A la otra no le digas nada, porque ya no te está engañando y eso también huele a venganza o intento de que lo suyo se rompa.
Quiérete mucho.