Hola Michi,
No sé por dónde empezar… en mi familia vivimos una situación parecida a la tuya. Mi padre no tenía una enfermedad, pero era alcoholico y nunca consiguió mantener un puesto de trabajo estable. Mi madre era la encargada de mantener a toda la familia con su trabajo. Se divorciaron en los 80 cuando yo tenía 10-11 años, tras un episodio de malos tratos físicos y mucho mal trato sicológico. Aunque mi padre no acosó a mi madre después de la separación, no fue fácil porque en aquella época muy pocas parejas se divorciaban y había cierto estigma social sobre una mujer valiente que decidía salir de una mala relación y seguir adelante sola con sus hijos.
Al principio mi padre aparecía de vez en cuando para si podía sacar algo, pero a medida que pasó el tiempo, nosotras nos hicimos mayores y le recriminábamos su actitud de irresponsabilidad con su propia vida, desapareció. Yo llevaba 10 años sin hablar con él cuando murió, de una forma muy similar a tu padre; de una caída un día que iba bebido de la que no pudo recuperarse por el enorme deterioro físico que le habían provocado sus adicciones. Igual que tú ir sé que si muerte no me iba a afectar, pero si lo hizo y tardé tiempo en darme cuenta que a pesar de que nuestra relación estaba rota, necesitaba hacer el proceso de duelo, perdonar y sanar mi propio dolor interior para seguir adelante. No lo hubiese logrado sin ir a terapia, eso me ayudó muchísimo y me permitió vivir mi propia vida, sin condicionantes del pasado , y estableciendo una relación sana con mi pareja y con mis hijos, sin trasladar a mi propia vida adulta los problemas que habían vivido mis padres. Así que VE A TERAPIA, no lo dudes ni un momento, es lo mejor que puedes hacer por ti misma; será un proceso largo y te costará, pero es absolutamente necesario para que puedas esteriorizar y sanar las heridas emocionales que has sufrido durante estos años, no solo por la relación con tu padre, si no con todos los de tu familia (seguro que tienes mucho que trabajar respecto a tu madre, aunque no lo menciones)
Me gustaría decirte que no eres responsable en absoluto de las decisiones, aciertos o errores, de los padres. Las personas que hemos vivido una situación conflictiva como la que describes en la infancia tendemos a culpabilizarnos consciente o inconscientemente y a hacernos «responsables» de la vida de los demás, a intentar protegerles de ellos mismos… tu principal responsabilidad eres tú misma: quererte, valorarte y cuidarte. Es muy dañino que el adulto en el que supuestamente debíamos confiar no sólo no haga su labor como padre, sino que se comporte de una forma peligrosa para sí mismo y para los demás. Crea una inseguridad y una desconfianza en los niños que es muy difícil de superar, aunque creo que tú ya estás en ello. No te sientas culpable por seguir adelante y desvincularte del pasado, tú madre y tu hermano tendrán que hacer lo mismo peto cada uno tenéis vuestro propio camino, os podéis ayudar unos a otros, peto cada cuál es responsable de trabajar en su propia curación. Adelante, estoy segura que lo vas a conseguir.
Lo que cuentas está todavía muy cercano en tu historia vital. Yo calculo que tengo el doble de años que tú, y mi padre murió hace ya 16 años. El tiempo te dará perspectiva y todo será más fácil, te lo digo por experiencia. Si trabajas en ti misma serás libre de vivir la vida que elijas sin que tu historia familiar te condicione para nada. Te deseo mucha fuerza y toda la suerte del mundo.
Un abrazo de todo corazón ❤️