Qué pena que te pillara en ese momento teniendo que lidiar con tu pena y la de tus seres queridos. Estoy segura de que a esa subnormal, en otras circunstancias, la coges del brazo y le dices “le ruego, señora (por tratarla con más educación que usted a mí) que para hacer esos comentarios de mierda con la que nos está cayendo, se vaya usted por la puerta muy amablemente a tomar por culo”.
Y al coño!!!
La gente no tiene límites. Pero cuidado, que se ponen muy perros cuando nosotros les contestamos. Que es lo que le ha pasado a la gilipollas esa. Y se ha aprovechado de la situación.