Madre mía… no puedo con estas cosas.
Ese chico no merece ni tan si quiera que estes pensando que hacer con el. Yo le montaría un pollo de tres pares de narices para que se le cayese la cara de vergüenza justo antes de mandarle a la mierda. Sé que puede ser fácil decirlo y no tanto hacerlo, pero te quitarías una babosa de encima. ÁNIMO