Yo es que flipo con las historias que os montáis algunas con alguien a quien acabáis de conocer. Tengo una amiga que también flota entre algodones cada vez que el romance de turno la hace soñar, y que acaba hecha polvo en cuanto las primeras carantoñas dan paso a la realidad del día a día. Y lo malo es que ya hace mucho que dejó de ser una jovencita, que lleva ya muchas experiencias fallidas a cuestas desde que se separó de su marido, y que eso debería traducirse en experiencia y ojo clínico, pero no, en cuanto aparece uno que le suelta cuatro frases bonitas y la hace sentirse la reina del baile, cae rendida como una pardilla, para estrellarse al poco.
En serio, hay que ser un poco más consecuente, y no tomarse al pie de la letra todo lo que te dice un tío al que apenas conoces.