Yo cuando me casé me encontré con que no quería que la gente tuviera que poner dinero por mi boda. Mi marido decía de casarnos un lunes y no decirle nada a nadie y yo si quería que la gente viniera a mi boda y ponerme mi vestido blanco. Lo que hice fue casarme e invitar a la gente a mi boda, por boda me refiero a la iglesia (en su defecto al registro civil) y luego a un brindis en el bar de enfrente a la iglesia. Nadie tenía que regalarnos nada y podían venir hasta vestidos en chándal. Y así hicimos. Muchos familiares protestaron y se enfadaron. Pero lo hicimos así. Los tíos más cercanos nos regalaron dinero, otros un portarretrato y otros una copa de vino y otro nada. Nosotros pagamos las copas que creo que fueron unos 500 euros (o menos) el dueño del bar puso muchísimas cosas de picar… y todo fue genial. Yo me puse mi vestido blanco. Y mi marido no se puso corbata (porque no quería) y todo fue genial. Nos fuimos de luna de miel con nuestros ahorros. Y nadie tuvo que hacer un esfuerzo porque nosotros nos quisiéramos casar. El que quiso se compro vestido y fue a la peluquería y el que no quiso vino en en vaquero. Lo importante fue que toda la gente que queríamos vinieron y llenaron la iglesia y fueron testigos de nuestra boda, que de eso se trata. La boda no es la fiesta. La boda es la boda. Si tu amiga quiso hacer una súper fiesta, pues muy bien, su problema. Tú has cumplido con ir. Y yo le respondería: “Amiga, no te he hecho ninguna transferencia, y ya que lo mencionas, tampoco me ha llegado tu transferencia con el dinero que me he gastado en el ave y en el hotel por ir a tu fiesta de boda, avísame si ha sido un error porque no la encuentro por ninguna parte”