¿Qué decirte que no te hayan dicho ya? Cuando yo tenía 14, 15 años, me estaba cambiando y una compañera de clase me dijo que tenía tetas de madre. Y la verdad es que mi madre también las tiene así, y tengo unos pelos larguísimos alrededor de mis areolas gigantes, que duelen como el demonio si te los arrancas, y siempre se me enquistaban cuando me los afeitaba. Así que dejé de hacerlo.
Siempre era muy consciente de ellos cuando me desnudaba delante de alguien, pero me di cuenta de que en general a la gente normal se la pela bastante y no dicen nada. Así que si nadie hacía drama, para qué iba a hacerlo yo?
Mírate en el espejo y tócatelas con cariño, acarícialas, sostenlas, céntrate en las cosas buenas que sientes cuando juegas con ellas. Aprende a quererlas tú. A los demás que les folle un pez.