A mi me pasó algo asi, siempre estuve muy delgada y en forma, iba dos horas al día al gym y me encantaba!, pero empecé las oposiciones y engordé una barbaridad… luego en el gimnasio del barrio ya no me sentía bien, sentía que me juzgaban y deje de ir. Solución? Bien fácil, busque otro gimnasio. Ahora en lugar de caminar tres minutos para ir al de siempre, camino 10, pero estoy encantada, y oye, cuenta como cardio! Ahora la gente me conoce en el nuevo gimnasio pero porque ya soy habitual! Y te aseguro ahora y como antigua “típica chica de gym” que nadie se fija en ti, ni en si se marcan más o menos carnes ni nada de eso. Al contrario, ahora veo muchas chicas que se ve que llegan a las clases con vergüenza y las pobres lo pasan fatal sin necesidad. Todos estamos ridiculos en el gimnasio, y moverse no es motivo de vergüenza tengas el tamaño que tengas.