Pues es que creo que el tipo de crianza que habéis elegido es muy positiva pero que a veces puede tardar más en verse los resultados. Ahora vuestro hijo empieza a expandir su mundo, a recibir influencias del exterior y no solo ve lo que dicen papá y mamá, y para asentar unos valores vas a necesitar un periodo de tiempo largo, no va a ser de un día para otro. La ventaja que tiene es que serán más sólidos que si inculcas tus ideas a bases de gritos y castigos e imagino que por eso queréis hacerlo así. Deberéis repetirle que no debe discriminar a este chico todas las veces que haga falta, porque durante el día en el colegio el otro chico lo estará haciendo todos los días. Una conversación de un día con tu hijo no contrarrestará los comentarios a diario del compañero. En resumen, es una carrera de fondo, mucha paciencia, verás resultados. Yo tengo una amiga que tenía un sobrino insoportable, se metía con todo el mundo, el típico niño malcriado que todos pensábamos que iba a hermano mayor. No entendíamos como no eran “más duros” con el; a día de hoy es un chico encantador, noble, ayuda a su familia, notazas en la universidad. Hay que tener constancia, la maternidad es difícil. Me parece buena idea lo de intentar charlas en tu colegio o intentar que el niño se relacione con normalidad con distintas personas homosexuales, para que en vuestro entorno lo siga viendo como algo normal sin más. De todos modos, en cuanto al tema castigos, los límites son necesarios para los niños, les aportan seguridad y autoestima. Siempre que sea proporcionado y el niño lo entienda como una consecuencia lógica de un acto que no es correcto, no deberíais ser tan reacios a usarlos.