Hola!
Me siento súper identificada contigo. Siempre me han dado terror las alturas, ya sea un ascensor con cristales, una noria, una montaña rusa (mi me planteo subir a una) o un avión. Los vuelos que he hecho nunca han superado las dos horas y media, y aún así me han dado ataques de ansiedad y no me he podido despegar del asiento (ni quitar el cinturón).
El problema es que me encanta viajar y en algún momento de mi vida me gustaría hacer viajes largos a América, Asia… aunque solo de pensar en las diez horas de vuelo me pongo mala y se me quitan las ganas. Así que supongo que tendré que hacer como tú e ir a terapia para animarme a cruzar el charco.
Tu decisión me parece muy valiente. Mucho ánimo!