Yo personalmente en mi primera vez me habría muerto antes de iniciar algo; no porque no me apeteciera, sino porque no sabía y me daba vergüenza. Plantear el tema de forma brusca en frío puede ser contraproducente, y poner una fecha y hora (tipo un fin de semana concreto o un día concreto, con flores y velas) para hacerlo puede añadir mucha presión. Lo que a mí me fue mejor es empezar a dar pasos con mi pareja poco a poco; magreos por debajo de la ropa, vernos desnudos, incluso sexo oral… Cuando lo hicimos estaba acostumbrada a él, muerta de ganas y fue precioso.
Si tienes dudas, después de intentar muy suavemente «avanzar» en este terreno, puedes hablarlo en un momento de intimidad con ella. Dile que quieres dar ese paso a su ritmo, que no vais a hacer nada que la incomode, que puede confiar en ti y decirte qué le gusta y qué no, y que no vas a pasar de ella sea cual sea su respuesta. Es importante que se sienta querida y protegida, y que lo que vais a hacer va a ser un descubrimiento para los dos, algo nuevo que construir juntos.