Hace años, pasé un verano en Inglaterra en casa de una familia anfitriona.
Tuve la suerte de convivir un par de meses con la pareja más adorable y enamorada que he visto hasta hoy, y era exactamente el mismo caso.
No fue fácil en ningún momento. Remordimientos y dudas al principio, malas caras después… Se mantuvieron firmes en sus decisiones, y les salió bien. El hijo me contaba que fue muy duro, ¡pero que ahora le encanta que su mejor amigo sea el mejor abuelo de sus hijos!
A mí me encantan estas historias. Si lo tenéis claro, ¡adelante!