Yo también lo pasaba muy mal, pedía cita cuando no aguantaba más del dolor, y me pasaba los días hasta la cita hecha un manojo de nervios, irascible, casi no dormía.. y cuando por fin llegaba el día no iba, y me automedicaba y aguantaba otra temporada. Error total, vamos. Pero me decidí a cambiarlo, no podía vencerme, así que llame al dentista y conté mi problema, y quedamos en que iría pero solo a sentarme a la sala de espera, sabiendo que no me iba a mirar el dentista ni siquiera entrar en la consulta, y estuve haciendo eso durante unos meses. Fui cogiendo confianza y poco a poco entre en la sala, solo hablábamos, luego solo miraba la boca sin tocar, hasta que hemos llegado a una relación casi normal (aún estoy sin comer un par de días antes de ir y lloro de nervios en la sala de espera) pero mucho mejor. Tuve suerte que en mi clínica tuvieron paciencia infinita y son un amor, te aconsejo que intentes algo similar, y sobre todo que te sientas a gusto al que vayas y confíes! Ánimo bonita