Vamos a ver. Los primeros que estigmatizamos la enfermedad mental somos precisamente los enfermos mentales.
Tengo 42 años, a los 17 me diagnosticaron un trastorno bipolar, y me pusieron en tratamiento. He vivido la mitad de esos 25 años dejando el tratamiento y volviendo porque mejoraba, empeoraba, mejoraba y empeoraba, y en lugar de confiar en el médico iba por la vida de heroína anti- pastillas. Hasta que hace unos años al dejar el medicamento me dio un brote psicótico y ahí sí que me quedo claro que lo terrible de la vida no es estar en tratamiento psiquiátrico, sino dejarlo sin consultar al médico, o sin pedir una segunda opinión cuando el que tomas no funciona.