Cada palabra, cada te quiero, cada eres mía, cada callate, cada desprecio, insulto, violación y maltrato te hunden y te hace sentir que eres un trapo y que nadie más te va a querer. Esa anulación querida Dan es la pistola en la sien que te impide salir por la puerta. Un poco de empatía nos vendría mejor a todos.
Y a ti Sylvia, superviviente y guerrera, verás que poco a poco reconstruiras las piezas y algún día volverás a ser tú. Gracias por compartir tu historia.