Quizá nunca sepas la verdad, existen mecanismos psicológicos de protección para cosas relativamente leves, imagínate para sucesos traumáticos.
Descartando un brote por una patología mental o consumo de drogas (es decir, esa caja de pandora no se abrió por estas razones, aunque esto no implicaría que pudiera ser igualmente cierto, pero complicaría el tema muchísimo) hay un procedimiento específico, EMDR (https://en.wikipedia.org/wiki/Eye_movement_desensitization_and_reprocessing) consistente en estimulación lateral que ayuda a rememorar y tener flashbacks de ese tipo de sucesos, no hay garantías de éxito, tu mente puede cerrarse aun más y negarse a seguir con la terapia del puro acojone que te da intuir que estás cerca de la verdad (que en realidad prefieres no conocer), y no estoy hablando de oídas, esto lo he experimentado yo mismo con pacientes que lo explican exactamente así.
Vamos, que si realmente quieres saber la verdad, prepara la pasta, cojones (que no sabras realmente si tienes hasta que estés cerca) y encuentra a un especialista en esa terapia.
De todos modos, recuerda que eso pertenece al pasado, y que probablemente, el hecho de conocer la verdad no te aporte nada más allá de ser dolorosamente consciente de algo muy desagradable (aunque probablemente no fuera más que un tocamiento, por como lo describes, traumático para esa edad), por eso el cerebro funciona así, al cerebro no le interesa conocer la verdad, le interesa sobrevivir.
Ya te digo, no es nada fácil, necesitas un psicólogo realmente bueno y que sepa lo que está haciendo, y ni aún así hay garantías.
Pregunta e informate bien de posibles alternativas, y en una opinión no vinculante (opinar es gratis) yo me centraría en gestionar el impacto de ese trauma en lo que a tu vida actual se refiere, en mucho casos vale con ser simplemente consciente de ello, tras haber aceptado que algo relativamente turbio pasó o pudo pasar en determinado momento de tu vida.