La cosa está en ser clara con la persona con la que te vas a acostar y decirle «mira, me cuesta horrores llegar al orgasmo porque me frustro y me concentro más pensando en lo que estoy tardando que en disfrutar».
Si el chico o la chica tiene algo de empatía y de interés, sabrá gestionarlo y poner empeño. Y a ti el hecho de haberlo verbalizado te va a hacer soltar lastre y estar más tranquila y receptiva.
A las mujeres se nos mete tanto en la cabeza que debemos agradar y complacer el ego de los demás, que somos capaces de anular nuestro propio placer por la satisfacción ajena. Y esa es una rueda que tenemos que parar.
Si yo estuviese con una persona a la que le pasa esto, preferiría que me fuese sincera para poderle ayudar. Mi ego no lo vale todo y tampoco es tan débil como para que se tambalee porque mi pareja sexual no se corra, mi ego es mío. ¡Dejemos de sobreproteger a los demás como si fuesen niños, que no se van a romper ni a traumatizar por un poquito de realidad!