1. Ser amanerado (odio esa palabra) no asegura que sea un hombre sensible, ni tierno ni más fiel.
2. De la misma forma, que un hombre sea «masculino» tampoco lo convierte en un ser tóxico, machista y predispuesto a ser infiel.
3. Dais por hecho que ser «afeminado» implica ser más sensible, más tierno y más delicado…señoras, no todas las mujeres somos algodones de azúcar sensibles y tiernas.
Tenéis una paja mental que no es ni medio normal, estáis llenas de prejuicios.