Ponte en su lugar. Tú no denuncias al cabestro por miedo, supongo (al menos es lo que me pasaría en tu caso, puesto que si tú denuncias y no le pillan, capaz de subir a por ti, o de matarla a ella en venganza). Así que más miedo tendrá ella de denunciar y que no la crean, que la interroguen, cuestionen y finalmente que a él le caigan como mucho un par de años, salga y se la lleve por delante, a ella o a su familia. Miedo de quedarse sola porque él la ha convencido de que es el único que la va a querer, que es escoria y tiene suerte de tenerle. Miedo de estar siendo una exagerada, porque él sólo le pega palizas cuando «hace lo que no debe» e igual se lo merece y no tiene derecho a quejarse. Miedo de mil cosas porque él se ha metido en su cabeza a base de golpes y de ahí no se sale tan fácil.
Lo único que yo veo prudente y necesario es hablar con el 116 y contarles la situación para que te den herramientas para sacarla de ahí. La justicia de momento no está de nuestro lado (ni de ella, ni del tuyo).