La gente es imbécil. Siempre te mirarán por algo. Si no es por el sobrepeso, será por la ropa que llevas, por cómo hablas, por tus tatuajes, o por envidia. El problema son ellos. Si tú te sientes mal con tu peso, busca cambiarlo. Pero que sea por ti, no por el resto. Las miradas siempre estarán allí.