Querida… además de que sería muy adecuado para ti poder ir a un terapeuta que pueda acompañarte a descubrir qué pasa dentro de ti, como educadora también decirte que los niños y las niñas son un síntoma de lo que hay en casa. Es decir, hablas de tu hija como si tú y tu marido no hubierais tenido nada que ver en su “formación” como persona. Está claro que hay un componente muy personal en el carácter que forjamos, pero no olvides que ella absorbe como una esponja lo que ve en casa.