Te centras solo en las cosas negativas. Tienes que entender que tu pareja tiene ciertas costumbres o manías con las lleva toda la vida (aunque tú no lo sabías), y no puedes pretender que cambie de la noche a la mañana. Tú también tendrás tus cosas, que puede que a él le saquen de quicio o le molesten (aunque tú no te des cuenta). Lo importante es la comunicación y la tolerancia. Mi pareja también tiene cosas que no me gustan, pero en vez de enfadarme con él y discutir porque deja los calcetines tirados, pues los cojo y los echo a lavar, y cuando yo dejo los sobrecitos del té en la encimera de la cocina (cosa que a él le molesta), los tira él a la basura, sin dramas. Y así con todo. Ninguno somos perfectos, pero nos complementamos el uno al otro. Cómo él siempre me dice, somos un equipo.