En mi boda, más de la mitad de invitados no dio regalo alguno. Algunos porque no tenían dinero y otros porque son extranjeros culturalmente les parece inaceptable (de hecho, a mí misma me parece espantosa la tradición española de los sobres). Alguno me trajo algún detalle de regalo, como un juego de tazas de café.
Mi despedida fue una cena con amigas y una reunión en la casa de una de ellas.
y con ello quiero decir que el que se casa es porque puede. no para hacer negocio con ello.
Yo hablaría con mi amiga y si es tu amiga estará encantada de que asistas a su boda. Las bodas son para reunir a la gente que nos quiere.