Yo el día que me iba cuando llegó mi hora de salir, di dos besos y les dije que me iba y ya está. A hacer otras cosas y seguir estudiando, que había estado genial trabajar allí (aunque tengas que mentir dilo, nunca sabes lo que depara el futuro y no hay que cerrarse puertas) y agradecí la oportunidad que me habían dado. Me fui sin mirar atrás y tan bien.