Tienes a una matona por cuñada y tú te has convertido en su víctima. Párale los pies. Ya has hecho más que suficiente para intentar un acercamiento. Plántale cara y responde cuando te insulte/ofenda/se meta en tus asuntos. No esperes que alguien lo haga por ti. Y si tu novio no se pone de tu parte, pues que le den morcilla. La vida es corta como para andar sufriendo innecesariamente.