Ay, amiga!!
Esas palabras las podría haber escrito yo… me encuentro exactamente en tu misma situación.
Hace tiempo tuve la fuerza de voluntad para cambiar de vida, y empecé una rutina donde hacía ejercicio de manera habitual y cuidaba lo que comía. Logré llegar a un equilibrio en el cual desapareció mi ansiedad y me sentía ágil y fuerte, además de gustarme físicamente.
Conocí a un chico que come fatal, y bueno, me fui dando «caprichitos», mucha terracita y cerveceo, comer pastelitos y chocolatinas cuando él se las compraba, noches de pizza… y desorganización en mi vida sumada a pereza para ejercicio físico.
Ahora me encuentro en un cuerpo que no me gusta, en el que no me siento «yo», siempre cansada, pesada, incómoda porque la ropa me aprieta o directamente no me entra… y por mucho que empiezo a cuidarme no consigo continuar y crear rutina.