Parece que mucho caso no te hace y que solo te quiere, como diríamos en mi pueblo, «para falta de buenos».
A mí también me ha pasado y lo que hice fue prepararme mentalmente y distanciarme emocionalmente. El día que mi examiga estuvo aburrida y me llamó, con toda la paz del mundo le dije que no quería saber nada de ella porque solo me buscaba cuando no habí nadie más y que cualquier cosa de mi vida que yo le contase luego ella lo repetía a otras personas. Que le deseaba lo mejor, pero cada una por su lado. Se cabreó bastante, pero no pudo decir que era mentira, porque bien sabe lo que hacía.
No me arrepiento y la verdad es que no he notado su ausencia en sentido negativo, más bien me alegro de mi decisión.
¡Ánimo y suerte!