Yo lo hacía y aún a veces sin darme cuenta lo hago pero no tan bestia.
Un día decidí que ya no quería ese dolor en mis dedos y paré. Cuando me daba ansiedad me llevaba los dedos a la boca y repasaba la forma de la uña con los dientes sin morder.
Tenía las uñas débiles y tal pero empecé a controlarlo y actualmente llevo años con uñas largas y manos bonitas.
Pero cada vez que vayas a hacerlo tienes que quitarte la mano de la boca, y ponerte a pensar en otra cosa y si es posible hacer otra actividad en ese momento.