Yo tuve depresión en el tercer trimestre. Luego me duró tras el parto, pero me ocupé en cuidar a mi niño y pasando los meses me fui sintiendo mejor. A mí me asustaba la vulnerabilidad de mi hijo y al principio no me sentía muy unida a él. Era como si me lo hubiesen prestado en el hospital. Sin embargo, fuimos sobreviviendo y poco a poco creamos ese vínculo. Cuento esto, porque a todas nos afectan las hormonas de forma diferente y si este enfado te dura tras el parto, es natural. Aprovéchalo para ser una auténtica mamá osa. Yo me noto más agresiva ahora. Muy amorosa con mi niño, pero reivindicativa en mi trabajo. Con lo bobita que yo era y ahora soy una leona.