He pasado por depresión durante años debido a abusos sexuales que viví continuados, con ganas de desaparecer, sin querer vivir y mucho más. Sola en todas partes y sin apoyo de nadie.
Debo decirte que yo fui a través del centro de la mujer a una psicóloga, después por la seguridad social a psiquiatra y otra psicóloga, todas coordinadas para sacarme adelante. Medicarme y terapia me ayudó mucho.
Empecé a hacer mis cosas, estudios, trabajo etc.
Pero mi condición me había quitado todos los placeres, ya no sentía pasión por las cosas que antes amaba, no disfrutaba con nada.
Un día en Facebook un anuncio urgente de la protectora de mi ciudad salió con un gatito enano, feo y desnutrido, que necesitaba familia. No sé cómo pero el arrebato me dio y fui a por él. Me lo podía permitir porque estaba trabajando, y al principio dijeron que moriría cuando la veterinaria lo vio. Con mucho amor y cuidados salió adelante. Dentro de poco cumplirá dos años conmigo. Hace dos años que no siento depresión, yo ya estaba casi curada pero han desaparecido los atracones, la ansiedad, los miedos, cuando quiero querer a alguien, lo cojo a él y lo achucho. Me busca los días de frío para que le dé calor por la noche, en verano salimos juntos a la terraza.
Toda esa dependencia que tienes de que seas el mundo para alguien, podría dártela una vida que no tiene por qué ser humana. Quizá no te lo has planteado antes pero te lo recomiendo. Un animal te va a apoyar incondicionalmente. Te va a querer siempre. Vas a ser lo más importante en su vida, su mundo. Y nunca más vuelven a ti esos pensamientos horribles, sabes que tienes que estar ahí para esa cosita peluda, para darle una vida que merece.
Como digo no fue lo único que influyó, pero siempre en todos estos casos recomiendo tener una mascota. Ellos nos cambian, sobre todo cuando nos sentimos como tú describes.