Si no hay confianza, ya no hay mucho que hacer. Vas a gastar tiempo, energías y dinero en alargar lo inevitable. Si lo vas a hacer de cara a un juicio, adelante. Pero si tienes sospechas y él lejos de tranquilizarte te angustia más, en el fondo sabes que tu matrimonio está tocado y hundido. Aunque en el mejor de los casos todo fuera un malentendido y no te engañara, los problemas seguirían ahí.
Decide qué quieres hacer, si crees que lo vuestro puede tener solución, ten una conversación larga, tranquila y sincera. Si crees que vas a seguir mal, te compensa más un abogado que un detective.