No te pierdes nada. Y menos si lo que hace el resto no es lo que a ti te gusta.
Yo soy de lo que le gusta las fiestas pero también un tardeo tranquila de charla y café.
En mi épica de adolescente quedábamos los sábados por la tarde en casa de alguna amiga a «planificar» La salida de esa noche mientras nos tomábamos un café. Aveces, muchas veces, estábamos tan a gusto que se alargaba y terminabamos pidiendo pizza para cenar allí y no salíamos por la noche.