Mira yo se lo conté el año pasado tenía 10 años. Empecé por contarle lo del ratoncito Pérez y por miedo que se rieran de ella en el colegio… Porque el primer día de clase se le cayó un diente.
Terminé confesando los reyes magos, papá Noel, y por poco confieso que maté a Kennedy pero es que prefería eso a que lo pasara mal porque se rieran de ella.
Lloramos las dos, y nos abrazamos. Ya es grande y ahora me ayuda a que las peques de la familia conserven la ilusión.