Exactamente donde dices «que su hijo quiera ser una chica se le raro» es donde está el problema. El del padre, claro. Tu hijo quiere imitar a un personaje de ficción que mola un huevo. Fin. No tiene ningún problema. Su padre debe trabajar un par de asuntillos pendientes, la verdad. Sobre todo si quiere criar un hijo más libre de lo que obviamente lo criaron a él, porque los prejuicios no son buenos para nadie, y no creo que sea algo que debamos sentirnos orgullosos legando a nuestros hijos. Que por cierto no tiene nada que ver con el feminismo. Se trata más bien de dejar que nuestros hijos crezcan felices y libres, que me cuesta pensar que haya padres a los que les importe más el qué dirán que esto.