Pues mira, te sientas con tu marido y le explicas que lo sientes, pero no. Que has querido mucho a esa persona, pero que su nombre no te gusta y que no vas a estar llamando así a tu hija toda su vida. Que lo entienda y que los nombres se escogen entre los dos. Y mucho cuidado con ir al registro y ponerle otro nombre, porque no lo vas a permitir.
La familia no pinta nada y el acuerdo es entre tu marido y él. No cedas en algo que no quieras porque es el principio.