Yo tuve que cambiar a mi hijo de ocho meses en una mesa en el Rodilla de Sol, Madrid, porque no tenían cambiadores en los baños y no me iba a llevar a mi hijo con la plasta o a buscar un baño con cambiador en otro sitio. En el Rodilla de Sol en pleno centro de Madrid, que fuimos pensando que un sitio así estaría adaptado. ¡Me pareció una vergüenza!