Si no queréis que la niña sufra, primero es evitar que vea que una relación de pareja normal es la vuestra. Y eso solo se hace rompiendo la convivencia.
Solución para que la ruptura de la convivencia de la pareja no rompa también la convivencia de la hija con sus padres: que quien se vaya de la casa, se mude muy cerca, para que el contacto con la niña siga siendo diario.
Conozco casos en los que los padres han vivido cada uno en un apartamento distinto pero en el mismo edificio, de ese modo los hijos cenaban con su padre y dormían con su madre, cambiando de planta.
Lo importante es que ella siga teniendo os a los dos.