Estos son los problemas tontos que se solucionan HABLANDO.
Yo tuve un compañero igual. Venga a tocarme el brazo, a darme como masajes por detrás, a pegarse mucho mientras hablábamos. Sé que él era así y no lo hacía a malas, pero yo me sentía súper agobiada. Y así se lo dije: -“Mira, sé que eres una buenísima persona, eres cariñoso y no lo haces a mal, pero a mí me agobia muchísimo que me toques y te agradecería que dejaras de hacerlo”. Y lo entendió perfectamente. De hecho dejó de hacérnoslo a todas.
Háblale con el corazón en la mano: que crees que es buena persona, pero que prefieres ir y volver sola a tu casa, que tú también eres de tu forma y prefieres ir a tu aire.
Y ya si no te deja en paz lo hablas con el jefe, pero no eleves a laboral un problema personal que tienes tú por no saber ni hablar con la persona.
COMUNICACIÓN.