Un consejo práctico: quéjate mucho. Y vas a decir ¿Queeeeeeeé? Cuando llegues a casa todos los días di lo duro que ha sido, cuando termines de estudiar por la noche lo cansada que estás, lo difícil que es, lo mucho que te cuesta, que no sabes si podrás con el exámenes, con el curso, etc… Eso les irá preparando, serán conscientes de que lo estás pasando mal y además les molestará, y parece tontería, pero eso también sirve. Cuando intentamos llevar las cosas bien y poner buena cara los demás dan por hecho que estamos genial y no nos está costando esfuerzo el trabajo.