Los niños deben aprender desde pequeños que existen unos límites, que tu eres la autoridad y que no siempre pueden conseguir todo lo que quieren. Un niño de tres años puede empezar a comprender ciertas cosas, pero no tiene la capacidad cognitiva y puede que tampoco la inteligencia emocional lo suficientemente desarrolladas como para que una mera explicación le disuada de volver a intentar conseguir lo que quiere. Un niño a esa edad se deja llevar por la curiosidad y el hedonismo.
Castigarle cuando lo merece no es tratarle mal, es hacer lo mejor para él. Lo más fácil es dejarlo pasar, darle lo que quiere para que no llore, no hacer nada para que no te odie. Lo más duro es enseñarle algo difícil a alguien a quien quieres tanto. Pero a la larga, eso será lo que le dará una buena vida. Un adolescente o un adulto que no es capaz de tolerar la frustración, que no puede recibir un no por respuesta sin reaccionar violentamente, no llevará nunca una vida feliz en sociedad.
No es que tu forma de afrontar esto este equivocada. Tan malo es no castigarle cuando lo necesita, como simplemente hacerlo sin explicarle que ha hecho mal y por qué se le castiga. Una cosa no está reñida con la otra. Haz ambas y le estarás dando las herramientas necesarias para ser un buen hombre en el futuro. Ah! Y no olvides premiarle cuando haga algo bueno :) pero no con premios materiales! Besos, abrazos, cumplidos, ánimos… Son mucho mejores que juguetes o chucherías. Y más sanos!