Por cierto, dejar que tu hijo elija sus castigos (CONSECUENCIAS DE SUS ACTOS), una vez entienda que ha hecho algo mal, suele ser una gran opción. Lo normal es que hasta sean exagerados en ese sentido (una semana sin tablet, una semana sin postre,…) y hasta tengas que decirle que ya que ves que ha entendido el problema no hace falta tanto.
Lo mismo al principio tu hijo te dice que un buen castigo es que le compres chuches, pero aprovecha el tirón de que en el cole sí que intentan aplicar normas y ponte a su nivel.
Y luego el refuerzo positivo es la caña también: “si recoges los juguetes luego mamá juega un ratito contigo” y se ponen como locos como si no hubieras jugado nunca con ellos. “Si me das la mano esta noche puedes elegir el sabor del yogur”, y se ponen como locos como si nunca hubieran elegido el sabor.
El cambio está en ti.