Mira, chiqui, hay cosas peores en la vida. Lo has hecho para salvaguardar tu salud mental (y la de tus vecinos seguramente, también). Los niños son niños y tienen que serlo, pero hay que ponerles límites porque precisamente son niños. Dada la situación actual has hecho bien, no te tortures. Serás mejor madre con la cabeza despejada que torturada con los chirridos de la flauta.