Explicale a tu hija que lo único no orgánico de la comida es la sal que es un mineral. Luego le dices que lo que ella quiere decir es ecológico y sostenible. Y, por último, le dices que, por supuesto, todo es ecológico y sostenible, porque estás super concienciada con el maltrato animal.
Cuando pase la mierda esta la llevas y le enseñas los precios de las comidas «orgánicas» y le dices que, de ahora en adelante, se lo pague ella con su dinero, porque ya podrá salir a comprar.