De chica escuché a mis padres decir que estaba la cosa complicada, económicamente hablando, en casa. Me agobié horrorosamente. Aún recuerdo esa angustia. Yo volvía a meter la paga semanal que me daba mi madre en su monedero cuando no me veía, y me negaba a comer chuches o cualquier cosa que yo viera comprar en el momento.
Todos los sábados iba con mis hermanos a un cine casero que hacían en el colegio, pero ya no quería ir, así que mis padres se pensaron que me había pasado algo en el cole. Ellos, cuando supieron la raíz del problema me dijeron lo mismo que tú a tu hijo; que ellos eran los padres y era su responsabilidad, no la mía, y que no me preocupara. Cuida a tu hijo, y comprueba que se relaje… Yo pasé mucho tiempo muy angustiada.