Si tú fueras mi amiga me gustaría que vinieras a mi y me dijeras «Eh, estoy aquí para lo que necesites, para hablar aunque sea por teléfono, para tomar un café, cuéntame lo que necesites, tienes mi apoyo» Al menos eso me gustaría oír en estos momentos. A veces decimos eso de que hay cosas que se saben y no necesitan ser dichas pero tampoco está mal que nos las recuerden.