Cuando vas a tener un bebé la frase que más dices es «lo que sea, que venga bien», pero, a veces no es así. De primeras, el mazazo es terrible, pero luego, aprendes a disfrutar de tu hijo, sea cómo sea. El mayor miedo es que tú quieres que tu hijo tenga la mejor vida posible, pero en estos tiempos, ya hemos visto que gente con discapacidades terribles tienen una vida plena y feliz.
Una vez aceptado que tu hijo tiene una discapacidad y aprendes a vivir con ello nada te impedirá ser feliz a tí y a él.
Espero que vuestra mala suerte sólo sea la ceguera y que disfrutéis la vida con plenitud.