Te descargas el tinder como quien va a una tienda de ropa a comprarse algo que le suba por un corto periodo de tiempo las endorfinas. Como si fueras a encontrar al príncipe azul que te rescate de tu situación. O en su defecto, que te suba la autoestima lo que dure. En definitiva, buscas la felicidad fuera y en situaciones ajenas a tu control. De modo que si el tinder fracasa, se sientes aún más hundida porque era tu cartucho para independizarte, mejorar la economía, subirte la autoestima, etc. Y el fracaso en la app es algo realmente probable que ocurra. Coincido con los otros comentarios en que debes trabajar tus propios méritos para no depender de la aprobación de extraños y de que te solucionen la vida.
O bien, no hagas caso a este comentario y sigue esperando como damisela en la torre del castillo a que vengan a rescatarte. ¿Ocurrirá? Antes, después… Puedes esperar quieta parada o actuar y salir por tu propio pie y salvarte a ti misma, confiando tu felicidad a lo que más puedes controlar que es a ti misma.